Fútbol

Un mes de vacío

Comentario del 19 de mayo de 2014, lunes, en Radio Marca Tenerife.

Cuatro derrotas consecutivas, las cosechadas por el Tenerife en este último y nefasto mes, no pueden ser consecuencia de la casualidad. El equipo blanquiazul, amarrado el objetivo primordial de la permanencia, se ha despistado de modo clamoroso, hasta el punto de echar por tierra, o casi, sus opciones para pelear por el ascenso a Primera en las eliminatorias finales. La decepción del pasado sábado ante el Córdoba es notoria por lo que significa a efectos clasificatorios: el Tenerife abandona la zona noble de la tabla, ahora es décimo cuando hace unas semanas era cuarto y aspiraba con fundamento a lograr el ascenso por la vía rápida. Todo se ha estropeado en partidos como este ante el Córdoba, resuelto por la mínima en sentido desfavorable, porque el conjunto de Álvaro Cervera ha sido incapaz de anotar un gol en 360 minutos.

Cuatro partidos, cuatro derrotas por 1-0 en encuentros que el Tenerife quizá pudo al menos empatar, pero de los que salió de vacío y cada semana con peores sensaciones que en la anterior. Lo del Jaén fue mala suerte y el Girona nos pilló en un día tonto. Las Palmas no fue superior, pero marcó en el descuento, mientras que el Córdoba lo hizo al principio pero tuvo la suerte precisa para defender su mínima renta en una segunda mitad en la que el Tenerife mereció al menos anotar un tanto. Pudo ocurrir en el remate de Ayoze Pérez que repelió el palo, pero también el joven prodigio blanquiazul anda peleado con la fortuna, de modo que su racha goleadora se ha detenido en seco. Bruno sacó un cabezazo en los últimos minutos que pudo asimismo haber significado el empate, remate bien resuelto, sin embargo, por el guardameta visitante. Fueron pocos argumentos ofensivos los de un Tenerife que llega agotado al tramo final de la temporada. ¿Es esto criticable? Pues qué pregunta tan difícil. Por un lado hay que decir que todos hubiéramos firmado la situación actual tras contemplar el pésimo inicio de temporada que hizo nuestro equipo. Al mismo tiempo, es obligado recordar que varios jugadores concretos han cargado con el peso de los partidos durante muchas semanas consecutivas, quizá demasiadas. Por tanto, es hasta cierto punto normal este bajón en la curva de rendimiento, y más aún si varios futbolistas andan pendientes de resolver su futuro deportivo, por los motivos que sea, legítima ambición personal o falta de pericia en la secretaría técnica del club blanquiazul. Así que el Tenerife empezó muy mal, hizo un tramo medio de temporada imperial y vuelve a fallar en los últimos encuentros del curso. Este es el relato de una temporada que escribirá sus últimos capítulos en tres jornadas de máxima exigencia para los nuestros, ante tres equipos que también pelean por apurar sus últimas opciones de ascenso. Mientras sea matemáticamente posible, hay que lucharlo, aun y cuando las fuerzas estén al límite y la fortuna no acompañe, como de hecho ha ocurrido en este último mes. Deportivo y Eibar han sido los mejores equipos de la categoría, y se merecen claramente el ascenso directo, porque sólo el Barcelona B, por su inmenso y joven talento, les ha dado un poco de réplica. Las Palmas perdió ayer en el campo del Real Madrid Castilla y ha sido demasiado irregular como para pensar en el salto de categoría sin pasar por el duro trago de la eliminatoria final. Esto es una ruleta rusa en la que hay muchos invitados: Murcia, Sporting de Gijón, Córdoba, Recreativo, Sabadell y también Tenerife. Vamos, sin acritud, a pedir un último esfuerzo a los nuestros. La esperanza es lo último que se pierde y quedan tres fechas aún por disputar.

La Liga loca, loca, loca

Comentario del 6 de mayo de 2014, martes, en Radio Marca Tenerife.

Se podría afirmar que Atlético, Real Madrid y Barcelona merecen ganar el título de Liga esta temporada. Por las mismas razones, se puede decir que ninguno de ellos merece llevarse el título. Los tres grandes del fútbol español caminan por sendas paralelas, intratables la mayor parte del tiempo, pero falibles en momentos determinantes, como se pudo ver este fin de semana. El Barcelona prácticamente tiró la toalla el pasado sábado, con su lamentable empate en casa ante el Getafe. Los titulares del día siguiente en la prensa catalana sonaron a funeral: fin de etapa, el epílogo para un gran equipo, la despedida valiente, modélica por poco habitual, de un entrenador que admite no haber dado la talla y rechaza siquiera agarrarse a las excusas para reclamar la segunda oportunidad que sobre el papel le otorga su contrato. Eso era el sábado. Pero ayer por la noche sólo el golazo postrero de Cristiano Ronaldo evitaba dejar al Barcelona como favorito para ganar título, dependiendo de sí mismo en dos encuentros que, como todos, serán a vida o muerte. El empate final del Real Madrid ante el Valencia supuso, por curioso que parezca, una buena noticia para el Atlético, al rebajar un tanto las opciones azulgranas. No se puede obviar que la Liga se cierra con un Barcelona-Atlético de Madrid en el que todo estará marcado por la disposición anímica y las opciones de cada cual. No es lo mismo salir al campo sabiendo que si ganas eres campeón que pensado que si ganas el campeón es el Real Madrid, y esa evidencia sin duda pesará en el ánimo de la plantilla barcelonista. Por cierto, la polémica estará servida caso de darse este muy probable supuesto; los aficionados culés, ¿querrán ganar en la despedida del Tata Martino u optarían por regalarle la Liga al Atlético con tal de que no se la lleve el Madrid? Todo esto se lo podía haber ahorrado el equipo colchonero, pero pinchó de modo lamentable en su visita al campo del Levante, un equipo que no se jugaba nada. El conjunto del Cholo Simeone es el que más méritos ha hecho para llevarse el título, por su admirable regularidad en España y Europa, pese a tener una plantilla más corta que la de sus dos grandes rivales. Sin embargo ayer resultó notorio el cansancio tras la fiesta de la Champions, cosa que también le ocurrió a un Real Madrid crecido por su goleada en Múnich, y que anoche las pasó canutas ante el Valencia. En ese aspecto es obligado afirmar que el fiasco sabatino del Barcelona es imperdonable, porque si alguna ventaja tenía haber sido eliminados en Europa era que las fuerzas restantes se podían emplear en la competición liguera. El Barcelona de Gerardo Martino ha perdido muchas oportunidades para resolver el título a su favor, la última el pasado sábado. La comodidad de unos jugadores hartos de ganar, y la incapacidad del técnico para hacerse con las riendas ha traído como resultado este paso dubitativo. Y aun así podría el Barça ser campeón, sobre todo si el Celta de Luis Enrique, el más que probable entrenador azulgrana del próximo curso, es capaz de arrancar al menos un empate en la visita del Real Madrid, el próximo sábado. Con todos los problemas que ha sufrido la entidad, sumando la salida del presidente tras el escándalo de Neymar, los problemas múltiples de Messi, la lesión de Víctor Valdés y el ambiente de fin de ciclo que inunda el Camp Nou, al final resulta que el Barcelona perderá probablemente la Liga, pero ante los dos finalistas de la Liga de Campeones. La verdad es que esta Liga tan loca merece múltiples lecturas. Habrá emoción hasta el final, casi como no se recordaba.

Mazazo en el Estadio

Comentario del 5 de mayo de 2014, lunes, en Radio Marca Tenerife.

La ilusión del ascenso directo, para el Tenerife, se terminó ayer. La derrota en casa ante el Girona, colista de la Liga Adelante, devuelve al equipo de Álvaro Cervera a una realidad que, aun siendo esperanzadora, pone coto a los sueños. Dos derrotas consecutivas ante rivales de la parte baja de la tabla han frenado en seco una escalada blanquiazul que parecía imparable, pues hace sólo ocho días nos atrevíamos a definir al Tenerife como el equipo más en forma de la competición. No lo pareció en Jaén, ni ayer en la calurosa tarde del estadio, en un día que parecía propicio para seguir sumando y mantener el ritmo con los mejor clasificados. Los rivales ganaron, o al menos sumaron, de modo que el saldo del fin de semana es muy negativo para un equipo que ahora acudirá a Las Palmas con muchas dudas sobre su capacidad para afrontar el tramo final de la temporada. A ello se suma la más que probable baja de Ayoze Pérez en el derbi canario, salvo milagro en forma de retirada de una tarjeta amarilla a todas luces injusta. Sea como fuere, los amarillos cumplieron con su victoria en Zaragoza, allí donde se esperaba un pinchazo, y el Tenerife en cambio se dejó comer la tostada por un adversario que en modo alguno pareció el último clasificado. Hay que decir que el Girona mereció salir con los tres puntos del Heliodoro, es así y no sirve de nada lamentarse. Las razones hay que buscarlas en la ausencia de tensión que mostró el once blanquiazul, al que parece habérsele terminado la gasolina tras su espectacular racha de los últimos meses. Por unas razones o por otras, el equipo ha perdido el hambre que mostraba en fechas precedentes, como si la confirmación de la permanencia, el objetivo inicial de la temporada, hubiera supuesto un cierto hartazgo en la plantilla tras una temporada larga y cargada sobre los hombros de cuatro o cinco futbolistas concretos. Es una pena porque el Tenerife de las últimas fechas tenía pinta de pelear por todo, también por el ascenso directo en detrimento del Eibar, otro modesto que sin embargo sí mantiene la ambición intacta y ayer salió con tres puntos muy valiosos de Mallorca. Ya ven cómo cambia una temporada en dos partidos; el Tenerife, que pudo estar a dos puntos del equipo guipuzcoano, se encuentra ahora a ocho, y por eso es pertinente afirmar que las dos primeras plazas se escapan de modo definitivo para el equipo blanquiazul. Poco argumento puso ayer el Tenerife para sumar algo positivo. En casa, con muy buen ambiente en la grada, el once de Cervera, con las novedades de Rigo y Aday en la alineación, se atascó desde el comienzo, superado en el medio campo por un rival apurado en la tabla, pero templado en el manejo del cuero. Con Jandro en el rol de capitán general, más la presencia de futbolistas aseados como Tato, Eloy y Juanlu Hens, el Girona manejó el partido con solvencia, muy superior en el medio del campo, porque a Ricardo y Aitor Sanz se les acumuló el trabajo. Estos partidos los solía sacar adelante el Tenerife con la velocidad de sus puntas, pero no fue el mejor encuentro de Suso y Ayoze, mientras que Aridane pasó totalmente desapercibido. Se echa en falta, sobre todo en casa, la presencia de Cristo Martín, que suma efectivos en el medio del campo pese a partir desde la posición teórica de extremo izquierdo. Su relevo de ayer, Aday Benítez, es un futbolista de cualidades muy diferentes, y el invento no le salió bien a Cervera, que optó por Juanjo ya con el marcador en contra tras el penalti, otra vez dudoso, con el que el Girona se puso por delante nada más comenzar la segunda mitad. El Tenerife achuchó en el último cuarto de hora, sin premio. Poco bagaje para un equipo con aspiraciones reales de subir a Primera.

Un domingo perfecto

Mi comentario de hoy, lunes, 24 de marzo, en Radio Marca Tenerife.

Tenerife vivió ayer, en el plano deportivo, un domingo perfecto. Tengo que añadir, y esto es una licencia personal, que cerró la fiesta el clásico del fútbol español, ese Real Madrid-Barcelona resuelto en clave blaugrana, aunque en este caso cada cual tira por su lado y es un asunto que prefiero comentar mañana. Además, las victorias del Iberostar Tenerife, a mediodía, y del CD Tenerife, a primera hora de la tarde, dan para mucho. El triunfo aurinegro en el derbi canario de la Liga Endesa puede ser definido como el primer milagro del Santo Padre Anchieta. Con 17 puntos abajo en el tercer cuarto, admito haber comentado a mi hija mayor, sentada a mi lado en el Pabellón, estas dos estúpidas palabras: se acabó. Pero lo que se acabó fue el acierto en el lanzamiento exterior del Gran Canaria, que, empachado en su propia suficiencia, concedió una última oportunidad al equipo de Alejandro Martínez. Y ahí entra el mérito, inmenso, de los nuestros: esta vez el Canarias tuvo fe, defendió con el alma, dado que las piernas ya flaqueaban por el desgaste del partido y la escasa rotación del grupo, esta vez limitado por las ausencias de Saúl Blanco y Jaime Heras. Entonces apareció Nicolás Richotti, quien asumió los galones no de líder, sino de héroe. Richotti contra el mundo, ese podría ser el titular del último cuarto, en el que el escolta argentino se mostró imparable, con canastas de todas las facturas, en penetración con escorzo, saliendo de bloqueo, desde larga distancia, todo lo que un jugador de carácter es capaz de hacer cuando la bola quema en las manos. Ayudado, eso sí, por el desplome grancanario en ataque, el Iberostar fue capaz de asegurar el rebote defensivo, con Luke Sikma en papel destacado en esta faceta, y obtener así una victoria muy necesaria, realmente valiosa tras una sucesión de sinsabores consecutivos. Es el mejor preludio para la llegada de dos refuerzos de postín como English y Kickert, que van a reforzar la competitividad del conjunto lagunero en el tramo final de la temporada, sea para garantizar una cómoda permanencia o incluso para mantener vivo el sueño de los play-offs. Este anglicismo perfectamente prescindible, play-off, fue generosamente utilizado unas horas más tarde, esta vez en el Heliodoro, porque el Tenerife ofreció a su parroquia una tarde fabulosa, con espectáculo y goles, con otro salto adelante en la clasificación, porque el equipo blanquiazul está, a once jornadas del final de la Liga, dentro de la pelea por la fase de ascenso a Primera División. La Ponferradina fue un juguete en manos de un Tenerife desatado, de nuevo liderado por Ayoze Pérez, que añadió una muesca más a su efervescente carrera con su primer triplete como futbolista profesional. Tres goles de muy diferente registro, pues lo mejor del pibe de María Jiménez es la variedad de su repertorio. Uno culminando un contraataque vertiginoso a pase, una vez más, de Suso Santana; el segundo, una pillería en el segundo palo a la salida de un córner muy cerrado; el tercero, un arabesco con el que dejó atrás a dos rivales para sentenciar raso y duro. En una tarde canaria por los cuatro costados, Aridane Santana marcó el tercero, y fue Edgar, el purasangre de Arafo, quien puso la rúbrica con un golazo por la escuadra en el último minuto del partido. De nuevo fue Suso el estilete infatigable por la banda derecha, lo cual ya no es novedad en los partidos del estadio, y si no ocurre fuera de casa es por el empeño del entrenador, muy aficionado a las rotaciones en función del estadio y el rival. Pero ha llegado el momento de disputar los encuentros restantes con el mejor once posible. El próximo duelo, en un escenario fascinante, Riazor. Vaya partidazo.

Empate de ida y vuelta

Mi comentario del pasado 3 de marzo, en Radio Marca Tenerife.

La tarde precarnavalera de este sábado nos regaló un partido muy entretenido entre el Tenerife y el Real Madrid Castilla, un duelo de ida y vuelta entre dos equipos descarados, que prefieren el buen trato al cuero al patadón y tentetieso. Acabó con empate a dos goles, un resultado que creo hace justicia a lo ocurrido sobre el césped de Valdebebas. Ahora bien, si alguien pudo ganar fue el Tenerife, que perdió la ocasión para meterse en los puestos de promoción de ascenso por ser demasiado conservador cuando disfrutaba de una ventaja mínima en el luminoso. El tanto inicial de Aridane Santana, otra vez poderoso por alto, dejó el duelo en la mejor posición posible para el equipo de Álvaro Cervera, agazapado atrás y con metros para hacer daño a la defensa rival, sin duda lo más flojo en la plantilla del filial merengue. Aun así es preciso decir que el Real Madrid Castilla le ha cogido el aire a la división de plata, tras un comienzo de Liga desastroso, y ahora mismo pugna con éxito por salvar la categoría, cosa que logrará de mantener su trayectoria reciente. El Tenerife pudo sentenciar con dos acciones de Ayoze que el talento blanquiazul echó fuera. Uno fue un tiro raso de zurda tras una maravillosa acción individual a la contra, la especialidad del muchacho. El otro, un remate que se fue fuera tras brillante jugada desde la banda izquierda de Edgar, otro galgo tinerfeño que llama a las puertas de la titularidad y, desde luego, el mejor refuerzo blanquiazul en el mercado de invierno. El problema, para los nuestros, fue que con el paso de los minutos el juego se fue virando y vimos a un Tenerife demasiado reservón, a la espera de que los minutos decidieran por sí solos. En particular, el equipo de Cervera se dejó comer el terreno en los inicios de la segunda mitad, y el Castilla dispuso entonces de la ocasión para acumular hombres en la línea de ataque, todos ellos cortados por el mismo patrón: dinámicos, buenos técnicamente y peinados al estilo de Cristiano Ronaldo. Al mando, un comandante en jefe llamado Omar Mascarell, teguestero para más señas, un medio centro llamado a hacer grandes cosas en el fútbol. El gol era cuestión de tiempo, los goles en este caso, y en un santiamén se vio el Tenerife por debajo en el marcador, tras los tantos de Aguza y De Tomás. La cosa pintaba mal, pero alguien quiso demostrar que si en la ciudad deportiva del Real Madrid hay talento en cantidad, nuestra isla no se queda rezagada en esta faceta. El último tramo del partido perteneció por completo al equipo blanquiazul, con tres futbolistas de la casa, Ayoze y los recién ingresados Suso y Cristo Martín, desbordando una y otra vez a sus pares. Fue Aridane quien filtró el pase definitivo, un taconazo certero que habilitó la carrera de Ayoze. El pibe de María Jiménez definió con categoría y, tras un gesto retador a la grada blanca, dedicó el tanto a su abuela recientemente fallecida. Ayoze Pérez eligió un buen escaparate, Valdebebas, para exhibir su talento y confirmar un fin de semana más que ha llegado a la élite para quedarse y crecer. El Tenerife lo tiene que disfrutar mientras pueda, y eso incluye el resto de una temporada que empezó fatal y ahora proyecta ilusionantes objetivos. Una pena esos puntos perdidos en casa ante rivales en teoría asequibles, un lastre que ahora impide mirar la tabla desde las primeras posiciones. Fuera de casa, sin embargo, nuestro equipo es un ciclón que incluso supera los números foráneos del último ascenso a Primera. Vamos a seguir partido a partido, que la cosa se ha puesto interesante.

Champions: sigue la fiesta

Mi comentario del pasado 27 de febrero, en Radio Marca Tenerife.

Les aseguro, queridos amigos, que cuando les hablé ayer sobre el buen momento de forma del Real Madrid no sabía que el equipo de Ancelotti me daría la razón de un modo tan concluyente sólo unas horas más tarde. Les dije que ahora mismo el equipo blanco es tan favorito al título europeo como el Bayern de Múnich, y qué mejor lugar que Alemania para confirmarlo. Porque además el Madrid ha cargado históricamente con cierto complejo a la hora de visitar los campos teutones, escenario de algunas de las peores derrotas que emborronan su inigualable historial; la última, sin ir más lejos, el año pasado en Dortmund, en un aciago partido de semifinales. Pero ayer, a muy pocos kilómetros de distancia, el once merengue le metió el miedo en el cuerpo a cualquiera que aspire a llevarse la Liga de Campeones esta temporada. Con su tridente letal, Cristiano, Bale y Benzema, a tope de revoluciones, desnudó al Schalke, un buen equipo que pareció un grupo de juveniles. Nadie tiene tanto arsenal arriba, ni siquiera el Bayern, por citar al vigente campeón del certamen, ni tampoco el Barcelona, que tiene mucho juego pero no una pegada tan contundente. Con el fichaje de Bale, y a pesar de sus lesiones recurrentes, el Madrid ya no tiene un cañonero, sino dos, y probablemente el mayor beneficiado es Benzema, un futbolista frío pero que se mueve maravillosamente a la hora de aprovechar el espacio que le proporcionan sus compañeros; si fuera un poco más ambicioso, el francés sería una estrella absoluta. Con estos poderosos argumentos, y con una actuación coral asombrosa, tanto que el propio Ancelotti dijo luego que algo así será difícil de repetir, el 1-6 del Madrid puso colofón a una ida de octavos de final que ha supuesto una fiesta para el fútbol español. Los tres equipos de nuestra Liga encarrilaron el pase a la siguiente ronda en campo contrario, con algo de fortuna como el Atlético, y con mérito indudable el Barcelona, que tenía que medirse al rival más poderoso posible, el Manchester City, y salió del campo adversario con un reconfortante 0-2. El problema actual del equipo azulgrana, aparte de la revoltura interna que ha provocado el escándalo en los números del fichaje de Neymar y los problemas judiciales y fiscales de la directiva, es la eterna comparación con su máximo rival, y la verdad es que ahora mismo el Real Madrid está jugando mejor y obteniendo mejores resultados. En cuanto al Atlético, salió vivo y coleando del campo del Milan, que pudo ganar y al final se dejó perder por un cabezazo certero de Diego Costa y porque Courtois demostró una vez más que ahora mismo, y pese a sus 21 años, es el mejor portero del mundo. Hemos contemplado, eso sí, unos octavos de final con elevado protagonismo español, porque el Chelsea empató ayer en Estambul con gol de Torres tras pase de Azpilicueta, un lateral polivalente que apunta a fijo en la lista del próximo Mundial. El martes, fue el Olympiakos de Míchel González el verdugo de un grande venido a menos, el Manchester United. Si el Manchester City puso en apuros al Barcelona, pese a la derrota, fue porque David Silva se cargó el equipo a la espalda, auxiliado por Negredo y Navas. Y en el triunfo claro del Bayern ante el Arsenal pesó mucho el talento de Javi Martínez y Thiago, ya asentados en el once titular del equipo bávaro, siempre bajo la atenta mirada de ese ganador nato que es Pep Guardiola. La verdad es que nuestro fútbol atraviesa un momento dorado, y qué mejor competición de la Champions para comprobarlo a cada oportunidad. Y que siga.

El Real Madrid es el favorito

Mi comentario del pasado 26 de febrero, en Radio Marca Tenerife.

La Liga de fútbol alcanza, en Primera División, un momento culminante. Faltan trece jornadas para el final del campeonato y el Real Madrid, quién lo diría hace unos meses, contempla a sus rivales desde lo más alto de la clasificación. La cosa tiene, no obstante, su lógica, porque el equipo de Carlo Ancelotti, que hoy juega la ida de los octavos de final de Champions ante el Schalke alemán, es ahora mismo el bloque más fuerte del fútbol español e incluso europeo, con permiso del Bayern. Lo viene demostrando en todos los frentes, con impecable solvencia. Es muy difícil hacerle gol y en ataque se comporta como un equipo incontenible, dotado de múltiples recursos para encontrar el camino hacia la portería. Esto último no es una novedad. El Real Madrid lleva unos años, sobre todo desde la contratación de ese monstruo llamado Cristiano Ronaldo, destrozando registros goleadores, porque dispone de una pegada inigualable. Pero ha sido, también en estos últimos años, un equipo acostumbrado a marcar mucho jugando poco, además de un grupo vulnerable atrás cuando llegan los grandes partidos, en los cuales adquirió el vicio de encomendarse a su salvavidas habitual, Íker Casillas. Lo que diferencia al Real Madrid de Ancelotti no es la calidad de sus fichajes, porque está logrando un óptimo rendimiento con el concurso de los mismos hombres que ya tenía en su plantilla la temporada pasada. La diferencia está en el equilibrio que exhibe en todos los aspectos del juego, porque es firme atrás, gobierna el centro del campo y es tan intratable como solía cerca del área contraria. Esto tiene que ver con la sapiencia del técnico para mezclar las indudables cualidades de su plantilla, una evidencia que, por ejemplo, permite al croata Modric asentarse como el mejor centrocampista del campeonato, esa clase de jugador que da un paso al frente para convertirse en crucial. Curiosamente, la aportación de los nuevos fichajes no es lo más sobresaliente en el juego del conjunto blanco. La diferencia en este caso debía venir de la pierna zurda de Gareth Bale, el fichaje más caro de la historia con permiso del embrollo protagonizado por el azulgrana Neymar. Y Bale ha dado una de cal y otra de arena, lo cual, por otro lado, era casi de prever atendiendo a su trayectoria pretérita. Un excepcional futbolista, sí señor, pero también un futbolista de cristal, que se pasa demasiado tiempo en la enfermería aquejado por pequeñas dolencias que le impiden ofrecer todo lo que tiene. Eso sí, cuando está, Bale saca a pasear ese fusil que tiene en la pierna izquierda, pues nadie en el mundo golpea con tanta sutileza, violencia y precisión. La decepción, en el caso de la temporada blanca, viene dada por el decreciente rendimiento de Isco Alarcón, un crack en ciernes que se ha resignado al banquillo y pierde definitivamente el tren del Mundial de Brasil como integrante de la selección española. A cambio, parece que quiere subirse a él un pibe descarado como el canarión Jesé, sin duda la sorpresa agradable para la grada del Bernabéu, un delantero ambicioso que se mueve por todo el frente de ataque y exhibe una óptima relación con el gol. Una especie de Cristiano en miniatura, un futbolista diferente, de los que alcanzan el estrellato global o no llegan a nada. Con estos mimbres, y con otros que no he citado, con el peso de sus millones y su egregio historial, el Real Madrid es claramente favorito para llevarse el título de Liga. Ahora mismo parece mucho más sólido que un Atlético agotado por el esfuerzo, su próximo rival en el campeonato doméstico, en un partido que no habrá que perderse. Del otro contendiente, ese Barcelona que resucita a sus demonios internos, ya hablamos otro día.

El mercado de invierno

Mi comentario de ayer jueves, día 30, en Radio Marca Tenerife.

El mercado de invierno en el fútbol español está a punto de cerrarse, pero anda más frío que este mismo invierno lagunero que ha llegado para quedarse y sacudirnos todas las mañanas, una semana tras otra. No se puede afirmar, por el contrario, que estemos viviendo un chaparrón de fichajes, y esto vale para el conjunto de competiciones de la Liga de Fútbol Profesional, pero también para nuestro equipo representativo, que afrontará la segunda mitad de la competición con tres novedades en su plantilla, eso si no hay sorpresa mayúscula en las últimas horas. Al final el Tenerife ha optado por reforzarse donde se sabía, en la portería y la línea de ataque, y más atendiendo a la baja en el club de un símbolo como Sergio Aragoneses, desplazado de la titularidad durante los últimos meses. La llegada de Diego Rivas cubre esa plaza bajo palos que el Tenerife necesita tener bien atendida, y es pronto para saber si el recién llegado será o no capaz de desplazar a Roberto Gutiérrez de la titularidad que el icodense se ha ganado en las fechas precedentes. Será una bonita pugna entre dos guardametas aún jóvenes, ambiciosos, y esa misma competencia entre ambos es una buena noticia para el equipo y el entrenador; si lo tiene difícil para elegir, tanto mejor para Álvaro Cervera. Debo añadir que me ha sorprendido la llegada al club de Ayoze Díaz y el recién fichado Juanjo Expósito. El lateral lagunero, un veterano con galones, cubre la plaza que dejan dos que se han marchado, Salva Ruiz y Raúl Llorente. Su estado de forma es toda una incógnita por su total ostracismo en el Deportivo de La Coruña, que lo dejó fuera de su plantel para la presente temporada, así que depende de él ponerse en forma lo más rápidamente posible. Ayoze es, sin duda, un buen y honrado futbolista, salido de la cantera del Tenerife y capaz de firmar una más que digna carrera en el fútbol español, con presencia estable en Primera División en diferentes equipos de clase media: Racing de Santander, Mallorca y finalmente Deportivo de La Coruña. Hay que tener claro que no viene para hacer bulto, porque la nómina de laterales en el Tenerife se ha quedado bastante corta con las bajas recientes; quizá demasiado. Este hecho concede a Ayoze un protagonismo nada desdeñable, que el futbolista será el primero en agradecer. Más dudas aún albergo sobre la contratación de Juanjo, un delantero con cualidades, aunque también de errática carrera. El fichaje por el Tenerife es una buena noticia sobre todo para el propio delantero, dada su situación en la Ponferradina. De modo que venir a la Isla es, para Juanjo, una ocasión para relanzar su carrera. El peligro es que estemos ante otro jugador al que se pueda etiquetar en aquella irónica categoría definida por el llorado periodista televisivo Andrés Montes: la del “se dejaba llevar”. Ahí esta el ejemplo de Borja, que ha resultado ser un fiasco como refuerzo para el ataque tinerfeñista, y de hecho la llegada de Juanjo viene a acreditarlo, dado que ambos juegan en la misma posición y son futbolistas de parecidas condiciones. En el caso del ataque del Tenerife el problema es el contrario de la defensa, y es que la carencia no es de número, sino de calidad. Como conclusión, se puede afirmar que el Tenerife no mejora su plantilla con los cambios de este mercado invernal, aunque tampoco pierde competitividad respecto a lo que ya tenía en el inicio de la Liga. Los bastiones del equipo seguirán siendo, por tanto, los mismos. Y con estos mimbres habrá que terminar el cesto.

Cataclismo Rosell

Mi comentario del pasado miércoles, día 29, en Radio Marca Tenerife.

Qué cosa tan extraña la que ha ocurrido con el FC Barcelona y el papelón desempeñado por su ya ex presidente, el misterioso y finalmente defenestrado Sandro Rosell. Defenestrado en realidad por sí mismo, dado que el mandatario azulgrana se metió hasta el fondo en el callejón sin salida de sus mentiras sobre el coste del fichaje de Neymar. Cuando se ha visto apurado, a raíz de una querella de un socio mosqueado, ha optado por la huida, lo que en su caso es casi una confesión de culpabilidad. Si el asunto tiene o no relevancia penal ya es harina de otro costal, pero en cualquier caso estamos ante una sucesión de falsedades capaces de desacreditar por completo a un dirigente. Sí, también en el vidrioso mundo del negocio fútbol, donde casi nada es lo que parece. Como conclusión, podemos afirmar que Rosell ha sido, sobre todo, un cobarde. Qué le costaba reconocer algunas de sus decisiones como presidente, asumir el riesgo de gestionar un club moderno de dimensión mundial y asumir la responsabilidad de los propios actos. Por ejemplo, hizo todo lo posible por retirar a Johan Cruyff los oropeles que el holandés ha ganado como figura señera del club. Aun así, siempre lo hizo poniéndose de lado, tirando la piedra y escondiendo la mano, un estilo que al final ha resultado ser demasiado obvio y ha supuesto su final. Otro ejemplo es el patrocinio que el Gobierno de Qatar, a través de diversas fórmulas, ha firmado con el club azulgrana. Primero fue una fundación, artimaña a través de la cual Rosell quiso encubrir la evidente relación lucrativa de semejante mecenazgo. Ahora las cosas se han definido y es la línea aérea qatarí el patrocinador de la camiseta, como ocurre en todos los clubes poderosos del mundo. Bien, el Barcelona tiene un sponsor comercial que le ingresa una suculenta cantidad de millones cada año. ¿Y qué? Rosell podía haber empezado por admitir que se trata de un buen negocio para el club, y admitirlo sin medias tintas, sin ocultar lo obvio, sin complejos. Al final uno se lía en sus propias falsedades y acaba por parecer más culpable de lo que es en realidad. Algo de esto ha ocurrido con el estruendoso fichaje de Neymar, el crack del futuro, y en buena medida también del presente, en la medida que hablamos de un futbolista ciertamente superlativo. Pero Rosell quiso ser más listo que nadie y pasar a la historia como el presidente que trajo a Barcelona a una gran estrella por un precio de ganga o poco menos. En su caso el esfuerzo por la comparación favorable era también evidente: yo ficho a Neymar por 57 millones de euros, el Madrid pagóacien para traer a Gareth Bale. Lo cierto es que Neymar ha costado más, mucho más, sobre los ochenta kilos si se contabilizan las múltiples cláusulas derivadas del fichaje, como los adelantos de dinero al padre del futbolista y un acuerdo con el Santos, absolutamente inflado, por el que el Barcelona se garantiza contar si quisiera con jóvenes valores brasileños a los que nadie conoce, y que, me atrevo a asegurarlo, nunca tendrán el nivel suficiente para vestirse con la zamarra blaugrana. ¿Todo esto quiere decir que Sandro Rosell es un delincuente, un trilero de los despachos, un hombre interesado en saquear el club que preside para llenarse los bolsillos? Sinceramente, estoy convencido de que no, pues para empezar no le hace falta. A Rosell le ha faltado el coraje para llamar a las cosas por su nombre, para contarle la verdad al socio azulgrana, para gobernar con la grandeza exigible al mandamás de una institución centenaria y prestigiosa. Quiso ser el más listo de la clase y al final ha quedado como el mentiroso. Ya veremos cómo afecta este revuelo al rendimiento deportivo del equipo. Ya se sabe, porque lo dice su historia, que el mayor enemigo del Barça es el Barça mismo.

Un equipo ciclotímico

Mi comentario del pasado martes, día 28, en Radio Marca Tenerife.

No hay quien entienda a este Tenerife nuestro que, felizmente, está de nuevo fuera de los puestos de descenso, tres puntos por encima de una frontera que marca precisamente su próximo rival liguero, el Mirandés. Lo digo porque este encuentro será una prueba de fuego decisiva para un equipo de de un tiempo a esta parte ofrece su peor versión en el estadio, con derrotas severas ante rivales directos, mientras que se muestra muy eficaz lejos de la Isla. El Tenerife es un equipo raro en una Liga también rara, interesante por igualada, con sobresaltos permanentes, en la que, y esto es una virtud indudable, cualquiera puede ganar a cualquiera. Ahí tienen el ejemplo de Las Palmas, que también pierde en casa, y ante rivales de la parte baja de la tabla, todo lo que consigue fuera en los campos más difíciles de la competición. El Tenerife está a cuatro puntos de los amarillos, es decir, de la zona de promoción, y a tres del descenso, un hecho que nos habla con claridad sobre los rasgos que definen a la Segunda División A en esta, hay que decirlo también, apasionante temporada. La puesta en escena del equipo blanquiazul ayer en el Rico Pérez de Alicante fue ciertamente espectacular. Siete minutos de juego y ya estaba con dos goles de ventaja, el primero en la enésima acción de pillería de Ayoze Pérez y el segundo en un nuevo cabezazo certero de Carlos Ruiz, un defensa central que tiene una sutil habilidad para cabecear los córners al primer palo de modo indetectable para los rivales. Todo parecía de cara para un Tenerife que, quizá por verse tan cómodo en el luminoso, respondió echándose atrás y dejando jugar a un rival, el Hércules, que también se jugaba mucho en el encuentro. El equipo alicantino pasó a la ofensiva y obtuvo premio por ello, con dos goles en acciones de mérito pero no exentos de fortuna por el momento en que fueron obtenidos, uno al filo del descanso, otro nada más iniciarse la segunda mitad. Portillo y Assulin, dos delanteros con cierto prestigio en el fútbol español, pusieron las tablas y allí asomaron los peores presagios sobre el porvenir de un Tenerife que no es un prodigio de solidez mental en los momentos complicados. Por fortuna, el equipo de Álvaro Cervera supo aguantar el empuje del Hércules para depararnos una segunda parte más trabada, con menos acciones de peligro en las áreas, la clase de partido que, superada la marea goleadora, termina en empate o se resuelve a favor de aquel que anote un tanto. Y el afortunado fue el Tenerife, con una acción un tanto atropellada pero que puso a Ayoze Pérez allí donde resulta más peligroso, en el centro del ataque, mano a mano con el portero rival y con la opción de remate por cualquiera de ambos palos. No falló el canterano, que resolvió la contienda con un derechazo cruzado, seco, inapelable, definitivo para la conquista de tres puntos muy importantes. Dirán que el Tenerife se ha acostumbrado a tirar de Ayoze a la hora de conquistar los puntos, pero este aspecto no deja de resultar una obviedad. Cuando se cuenta con un delantero de esta envergadura hay que ofrecerle las mejores condiciones para rendir, lo que en este caso supone colocar a Ayoze no en banda sino como hombre más adelantado, con los metros justos para exhibir su desborde y disparo. Estimo que ya no hay debate sobre las capacidades del delantero de María Jiménez: estamos ante la aparición de futbolista que sale cada mucho, mucho tiempo. Una bendición para este Tenerife ciclotímico.