Empate de ida y vuelta

Mi comentario del pasado 3 de marzo, en Radio Marca Tenerife.

La tarde precarnavalera de este sábado nos regaló un partido muy entretenido entre el Tenerife y el Real Madrid Castilla, un duelo de ida y vuelta entre dos equipos descarados, que prefieren el buen trato al cuero al patadón y tentetieso. Acabó con empate a dos goles, un resultado que creo hace justicia a lo ocurrido sobre el césped de Valdebebas. Ahora bien, si alguien pudo ganar fue el Tenerife, que perdió la ocasión para meterse en los puestos de promoción de ascenso por ser demasiado conservador cuando disfrutaba de una ventaja mínima en el luminoso. El tanto inicial de Aridane Santana, otra vez poderoso por alto, dejó el duelo en la mejor posición posible para el equipo de Álvaro Cervera, agazapado atrás y con metros para hacer daño a la defensa rival, sin duda lo más flojo en la plantilla del filial merengue. Aun así es preciso decir que el Real Madrid Castilla le ha cogido el aire a la división de plata, tras un comienzo de Liga desastroso, y ahora mismo pugna con éxito por salvar la categoría, cosa que logrará de mantener su trayectoria reciente. El Tenerife pudo sentenciar con dos acciones de Ayoze que el talento blanquiazul echó fuera. Uno fue un tiro raso de zurda tras una maravillosa acción individual a la contra, la especialidad del muchacho. El otro, un remate que se fue fuera tras brillante jugada desde la banda izquierda de Edgar, otro galgo tinerfeño que llama a las puertas de la titularidad y, desde luego, el mejor refuerzo blanquiazul en el mercado de invierno. El problema, para los nuestros, fue que con el paso de los minutos el juego se fue virando y vimos a un Tenerife demasiado reservón, a la espera de que los minutos decidieran por sí solos. En particular, el equipo de Cervera se dejó comer el terreno en los inicios de la segunda mitad, y el Castilla dispuso entonces de la ocasión para acumular hombres en la línea de ataque, todos ellos cortados por el mismo patrón: dinámicos, buenos técnicamente y peinados al estilo de Cristiano Ronaldo. Al mando, un comandante en jefe llamado Omar Mascarell, teguestero para más señas, un medio centro llamado a hacer grandes cosas en el fútbol. El gol era cuestión de tiempo, los goles en este caso, y en un santiamén se vio el Tenerife por debajo en el marcador, tras los tantos de Aguza y De Tomás. La cosa pintaba mal, pero alguien quiso demostrar que si en la ciudad deportiva del Real Madrid hay talento en cantidad, nuestra isla no se queda rezagada en esta faceta. El último tramo del partido perteneció por completo al equipo blanquiazul, con tres futbolistas de la casa, Ayoze y los recién ingresados Suso y Cristo Martín, desbordando una y otra vez a sus pares. Fue Aridane quien filtró el pase definitivo, un taconazo certero que habilitó la carrera de Ayoze. El pibe de María Jiménez definió con categoría y, tras un gesto retador a la grada blanca, dedicó el tanto a su abuela recientemente fallecida. Ayoze Pérez eligió un buen escaparate, Valdebebas, para exhibir su talento y confirmar un fin de semana más que ha llegado a la élite para quedarse y crecer. El Tenerife lo tiene que disfrutar mientras pueda, y eso incluye el resto de una temporada que empezó fatal y ahora proyecta ilusionantes objetivos. Una pena esos puntos perdidos en casa ante rivales en teoría asequibles, un lastre que ahora impide mirar la tabla desde las primeras posiciones. Fuera de casa, sin embargo, nuestro equipo es un ciclón que incluso supera los números foráneos del último ascenso a Primera. Vamos a seguir partido a partido, que la cosa se ha puesto interesante.

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