Un domingo perfecto

Mi comentario de hoy, lunes, 24 de marzo, en Radio Marca Tenerife.

Tenerife vivió ayer, en el plano deportivo, un domingo perfecto. Tengo que añadir, y esto es una licencia personal, que cerró la fiesta el clásico del fútbol español, ese Real Madrid-Barcelona resuelto en clave blaugrana, aunque en este caso cada cual tira por su lado y es un asunto que prefiero comentar mañana. Además, las victorias del Iberostar Tenerife, a mediodía, y del CD Tenerife, a primera hora de la tarde, dan para mucho. El triunfo aurinegro en el derbi canario de la Liga Endesa puede ser definido como el primer milagro del Santo Padre Anchieta. Con 17 puntos abajo en el tercer cuarto, admito haber comentado a mi hija mayor, sentada a mi lado en el Pabellón, estas dos estúpidas palabras: se acabó. Pero lo que se acabó fue el acierto en el lanzamiento exterior del Gran Canaria, que, empachado en su propia suficiencia, concedió una última oportunidad al equipo de Alejandro Martínez. Y ahí entra el mérito, inmenso, de los nuestros: esta vez el Canarias tuvo fe, defendió con el alma, dado que las piernas ya flaqueaban por el desgaste del partido y la escasa rotación del grupo, esta vez limitado por las ausencias de Saúl Blanco y Jaime Heras. Entonces apareció Nicolás Richotti, quien asumió los galones no de líder, sino de héroe. Richotti contra el mundo, ese podría ser el titular del último cuarto, en el que el escolta argentino se mostró imparable, con canastas de todas las facturas, en penetración con escorzo, saliendo de bloqueo, desde larga distancia, todo lo que un jugador de carácter es capaz de hacer cuando la bola quema en las manos. Ayudado, eso sí, por el desplome grancanario en ataque, el Iberostar fue capaz de asegurar el rebote defensivo, con Luke Sikma en papel destacado en esta faceta, y obtener así una victoria muy necesaria, realmente valiosa tras una sucesión de sinsabores consecutivos. Es el mejor preludio para la llegada de dos refuerzos de postín como English y Kickert, que van a reforzar la competitividad del conjunto lagunero en el tramo final de la temporada, sea para garantizar una cómoda permanencia o incluso para mantener vivo el sueño de los play-offs. Este anglicismo perfectamente prescindible, play-off, fue generosamente utilizado unas horas más tarde, esta vez en el Heliodoro, porque el Tenerife ofreció a su parroquia una tarde fabulosa, con espectáculo y goles, con otro salto adelante en la clasificación, porque el equipo blanquiazul está, a once jornadas del final de la Liga, dentro de la pelea por la fase de ascenso a Primera División. La Ponferradina fue un juguete en manos de un Tenerife desatado, de nuevo liderado por Ayoze Pérez, que añadió una muesca más a su efervescente carrera con su primer triplete como futbolista profesional. Tres goles de muy diferente registro, pues lo mejor del pibe de María Jiménez es la variedad de su repertorio. Uno culminando un contraataque vertiginoso a pase, una vez más, de Suso Santana; el segundo, una pillería en el segundo palo a la salida de un córner muy cerrado; el tercero, un arabesco con el que dejó atrás a dos rivales para sentenciar raso y duro. En una tarde canaria por los cuatro costados, Aridane Santana marcó el tercero, y fue Edgar, el purasangre de Arafo, quien puso la rúbrica con un golazo por la escuadra en el último minuto del partido. De nuevo fue Suso el estilete infatigable por la banda derecha, lo cual ya no es novedad en los partidos del estadio, y si no ocurre fuera de casa es por el empeño del entrenador, muy aficionado a las rotaciones en función del estadio y el rival. Pero ha llegado el momento de disputar los encuentros restantes con el mejor once posible. El próximo duelo, en un escenario fascinante, Riazor. Vaya partidazo.

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