La RIC y el no relato del PP

Artículo publicado el pasado 21 de marzo, viernes, en Diario de Avisos.

El PP de Canarias tiene un gran problema: su ausencia absoluta de relato sobre los desafíos estratégicos de esta tierra. Esto no ocurre porque en sus filas falten personas eminentes con muchísimas cosas que aportar. Ocurre porque cuando es uno quien decide que tiene que pensar por todos, entonces se produce una automutilación argumental en toda regla. El problema se agrava cuando ese líder supremo, que en este caso es José Manuel Soria, trabaja en función de sus propias ocurrencias, juegos a la contra y compromisos poco claros con actores concretos. El último episodio esperpéntico tiene que ver con la idea, sacada de la manga a última hora, sobre la posibilidad de invertir en África las bonificaciones fiscales procedentes de la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC). El PP canario lo anunció a bombo y platillo, su diputado Miguel Cabrera lo criticó de inmediato y el ministro Montoro lo ha dejado en veremos, seguramente consciente de la metedura de pata perpetrada por su compañero (pero no precisamente amigo) en el Consejo de Ministros. El Gobierno de Canarias, que trabaja los asuntos con un poco más de seriedad y perspectiva, se ha apresurado a fijar una posición que se defiende por sí sola: los beneficios fiscales para África hay canalizarlos a través de la herramienta de la deducción por inversiones, y no de la RIC. ¿Cuál es la diferencia entre ambas? Pues muy importante. La RIC es un fondo nacido en el ahorro fiscal (se deja de pagar Impuesto sobre Sociedades hasta el 90% del beneficio no distribuido) que luego hay que colocar en inversiones varias; es decir, tengo un dinero que no he pagado a Hacienda y debo decidir dónde lo destino, sean inmuebles en Canarias o deuda pública (¿española?, ¿africana?). La filosofía de la deducción por inversiones es la opuesta: tengo un proyecto de inversión concreto y quiero saber qué incentivos fiscales recibo por ese dinero que inyecto en el tejido productivo real, también para el caso de impulsar la internacionalización de la economía canaria, algo que nos hace mucha falta por cierto. Y, claro, esta sí es una medida muy positiva para desarrollar la inversión en el continente vecino, porque tiene que ver con la economía real, no con esa ingeniería financiera que, por su abuso, ha deteriorado la imagen de una herramienta también útil, pero muy mal utilizada, como es el caso de la RIC. Todo lo señalado es bastante sencillo de entender, y se suponía que el PP canario estaba en la misma línea de sensatez respecto a la reforma del Régimen Económico y Fiscal del Archipiélago. Se suponía, claro, hasta que alguien se empeñó en enredarlo todo.

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