La Liga loca, loca, loca

Comentario del 6 de mayo de 2014, martes, en Radio Marca Tenerife.

Se podría afirmar que Atlético, Real Madrid y Barcelona merecen ganar el título de Liga esta temporada. Por las mismas razones, se puede decir que ninguno de ellos merece llevarse el título. Los tres grandes del fútbol español caminan por sendas paralelas, intratables la mayor parte del tiempo, pero falibles en momentos determinantes, como se pudo ver este fin de semana. El Barcelona prácticamente tiró la toalla el pasado sábado, con su lamentable empate en casa ante el Getafe. Los titulares del día siguiente en la prensa catalana sonaron a funeral: fin de etapa, el epílogo para un gran equipo, la despedida valiente, modélica por poco habitual, de un entrenador que admite no haber dado la talla y rechaza siquiera agarrarse a las excusas para reclamar la segunda oportunidad que sobre el papel le otorga su contrato. Eso era el sábado. Pero ayer por la noche sólo el golazo postrero de Cristiano Ronaldo evitaba dejar al Barcelona como favorito para ganar título, dependiendo de sí mismo en dos encuentros que, como todos, serán a vida o muerte. El empate final del Real Madrid ante el Valencia supuso, por curioso que parezca, una buena noticia para el Atlético, al rebajar un tanto las opciones azulgranas. No se puede obviar que la Liga se cierra con un Barcelona-Atlético de Madrid en el que todo estará marcado por la disposición anímica y las opciones de cada cual. No es lo mismo salir al campo sabiendo que si ganas eres campeón que pensado que si ganas el campeón es el Real Madrid, y esa evidencia sin duda pesará en el ánimo de la plantilla barcelonista. Por cierto, la polémica estará servida caso de darse este muy probable supuesto; los aficionados culés, ¿querrán ganar en la despedida del Tata Martino u optarían por regalarle la Liga al Atlético con tal de que no se la lleve el Madrid? Todo esto se lo podía haber ahorrado el equipo colchonero, pero pinchó de modo lamentable en su visita al campo del Levante, un equipo que no se jugaba nada. El conjunto del Cholo Simeone es el que más méritos ha hecho para llevarse el título, por su admirable regularidad en España y Europa, pese a tener una plantilla más corta que la de sus dos grandes rivales. Sin embargo ayer resultó notorio el cansancio tras la fiesta de la Champions, cosa que también le ocurrió a un Real Madrid crecido por su goleada en Múnich, y que anoche las pasó canutas ante el Valencia. En ese aspecto es obligado afirmar que el fiasco sabatino del Barcelona es imperdonable, porque si alguna ventaja tenía haber sido eliminados en Europa era que las fuerzas restantes se podían emplear en la competición liguera. El Barcelona de Gerardo Martino ha perdido muchas oportunidades para resolver el título a su favor, la última el pasado sábado. La comodidad de unos jugadores hartos de ganar, y la incapacidad del técnico para hacerse con las riendas ha traído como resultado este paso dubitativo. Y aun así podría el Barça ser campeón, sobre todo si el Celta de Luis Enrique, el más que probable entrenador azulgrana del próximo curso, es capaz de arrancar al menos un empate en la visita del Real Madrid, el próximo sábado. Con todos los problemas que ha sufrido la entidad, sumando la salida del presidente tras el escándalo de Neymar, los problemas múltiples de Messi, la lesión de Víctor Valdés y el ambiente de fin de ciclo que inunda el Camp Nou, al final resulta que el Barcelona perderá probablemente la Liga, pero ante los dos finalistas de la Liga de Campeones. La verdad es que esta Liga tan loca merece múltiples lecturas. Habrá emoción hasta el final, casi como no se recordaba.

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