Liberalismo Blesa

Artículo publicado en Diario de Avisos el pasado día 19.

Hay una corriente de pensamiento que se abre paso en el PP. Los críticos internos del presidente Rajoy, que son unos cuantos y además tienen prisa, ensalzan ya sin disimulo los mensajes supuestamente regeneracionistas del expresidente José María Aznar, una especie de caudillo en la sombra que no renuncia al tutelaje sobre su sucesor, que para eso lo nombró a dedo allá por 2003. Esta versión de los hechos presenta incluso a Rajoy como el administrador de una supuesta tercera legislatura de Rodríguez Zapatero, por la naturaleza también supuestamente socialdemócrata de algunas decisiones adoptadas por el Gobierno del PP; la principal de ellas, la subida de impuestos a poco de acceder al poder. En el fondo se produce una mezcla de ambiciones presentes y nostalgias pretéritas, un cóctel muy proclive para la deformación de la realidad. En los salones de cierta aristocracia conservadora, sobre todo en Madrid, se ha puesto de moda menoscabar el “intervencionismo” de Rajoy ensalzando a modo de contrapunto las pretendidas convicciones liberales del mandato de Aznar. Sí, Aznar el liberal, el seguidor de Popper, todo un adalid de la iniciativa individual y los derechos del ciudadano. Francamente, es de risa. Porque hay un problema. Al mismo tiempo que se extiende toda esta pamplina a beneficio de quienes la han concebido, los hechos resultan elocuentes, inexorables, hasta el punto de producir vergüenza ajena. Porque fue el mismo José María Aznar quien puso a su amigo Miguel Blesa al frente de CajaMadrid, no siguiendo el principio del mérito ni atendiendo a una trayectoria, inexistente, en el ámbito de las altas finanzas. Fue por la amistad de la infancia y la certeza de la lealtad a sus designios, hasta extremos tan escandalosos como el conocido ayer, en el que el hijo mayor del expresidente ejerce de mediador para que la caja de ahorros madrileña, ya entonces (año 2008) en serios apuros, financiara un gigantesco proyecto museístico a la medida de un pintor amigo de la familia Aznar. Ahí Blesa, en un momento de lucidez entre cacería y cacería, se pone en su sitio y, en su defensa, lanza una frase lapidaria: “La caja no es mi cortijo”. Y aunque muchas veces lo fue, no se puede menos que darle la razón en su respuesta a los mensajes de texto de Aznar Jr. Porque este era el liberalismo de José María Aznar, marcado por la voracidad en la ocupación de espacios de poder, políticos y económicos, así hasta la eternidad, perdón, hasta la obscenidad. No, los cantos de sirena de los críticos de Rajoy tienen pocas posibilidades de tener éxito, y el actual líder del PP, que es un óptimo administrador del silencio y la inacción, lo sabe perfectamente.

El fiasco Eurovegas

Artículo publicado en Diario de Avisos el pasado día 26.

El suflé montado por el PP madrileño con el proyecto de Eurovegas ha terminado donde cabía suponer, esto es, en la nada. Era muy fácil de predecir. El promotor, el milmillonario estadounidense Sheldon Adelson, tuvo siempre la sartén por el mango. O eran atendidas sus draconianas condiciones, que exigían una especie de extraterritorialidad legal para su complejo de ocio, o retiraba la apuesta y dejaba a sus supuestos aliados con las vergüenzas al aire. En una u otra circunstancia, el magnate ganaba siempre, por eso ahora una salida del escenario le resulta muy sencilla. Las autoridades no le apoyan y por tanto, afirma compungido, no le queda más remedio que buscar otros horizontes más propicios. Todo este asunto suena muy chusco, pero responde a una situación muy real. Hoy por hoy las grandes corporaciones se presentan a sí mismas como salvadoras de territorios en crisis, a los que proponen el maná de fabulosas inversiones privadas. Pero para pasar de los cantos de sirena a los hechos los aspirantes deben soportar una fuerte presión, aceptar múltiples exigencias, algunas de ellas, como ha sido este caso, simplemente inasumibles. Por eso hay que recelar de los grandes vendedores de humo, porque siempre juegan con las cartas marcadas y esperan a ver quién cede más. En el caso del Eurovegas madrileño, la condición era evidente: deberían existir dos regímenes legales en España; uno, válido sólo para el gran casino madrileño, donde se permitiría fumar y la legislación laboral no sería de aplicación; el otro, el resto del Reino de España. El Gobierno de la Comunidad de Madrid lo intentó, pero intentando traspasar la responsabilidad de semejante exotismo a la instancia realmente facultada para ello, la Administración del Estado. Más allá de lecturas partidarias en clave interna, las guerritas del PP madrileño y sus derivadas, era evidente que Rajoy no iba a asumir todo el riesgo y el desgaste de una decisión tan controvertida y, sobre todo, atacable en los planos político y jurídico. Sin ley laboral ad hoc, y sin cigarrillos en las salas de juego, el magnate Adelson cierra su kiosco antes de montarlo y devuelve su mirada a Asia, que es donde hoy está el negocio de verdad, por encima incluso de la casa matriz, Las Vegas. La posición de algunos dirigentes del PP en la capital, empezando por el presidente Ignacio González, queda muy debilitada. Se le queda a uno cara de tonto cuando anuncia la llegada del maná y luego sólo llueven lamentos. Esto hace unos años, allá en Asturias, le costó la dimisión a un presidente autonómico, un gobernante que asumió su ridículo, en aquel caso por una planta petroquímica. No esperen que ocurra en esta ocasión.

El revés y el derecho: el embrollo eléctrico

Esto es lo que me escribió Juan Cruz, y seguidamente mi respuesta, en la edición dominical de Diario de Avisos

La luz en el pasillo – Por Juan Cruz

Casi todo lo que sucede, debe ser consecuencia de la edad, me hace regresar a mi pueblo, y en concreto a ese lugar en el que nuestro común amigo Juan Manuel García Ramos sitúa lo más grave y lo más importante que me pasó en la vida: el patio de mi casa. En esta ocasión es precisamente el patio de mi casa, o más bien el pasillo junto al patio, el protagonista de esta visión que quiero compartir hoy contigo. Entonces, los años sesenta del siglo en el que nacimos (tú también, ya no eres un pipiolo), yo vivía aún en la casa de mis padres y estudiaba, a trancas y barrancas, el Bachillerato. En aquellos años los que vivíamos en un barrio, el mío estaba y está junto al barranco, en La Asomada, cerca del Puerto de la Cruz, bajo la Montaña de Las Arenas, sabíamos lo que era la escasez de la luz eléctrica, lo que ahora se llama la pobreza energética. Desde que se iba la claridad del día era imposible estudiar en casa, pues la luz era mortecina, como cegada por una tela metálica transparente y de color viejo y amarillo. Mi madre decía que eso ocurría porque la fuerza de la luz (así lo decía: “a fuerza de la luz”) se quedaba en los hoteles, donde los chicos imaginábamos fiestas como las que luego contarían Pérez Minik (el otro tema de mi vida, según García Ramos) y Eduardo Westerdahl que pasaban los fines de año en el inmenso hotel Taoro. Lo cierto es que con aquella luz, controlara quien la controlara, no se podía estudiar en casa; así que yo me acostaba temprano para despertarme al tiempo que mi padre, sobre las cuatro de la mañana; junto al patio había la luz desnuda de un bombillo. A esas horas, mientras mi padre se afeitaba ante el espejo que había al fondo del pasillo, yo me sentaba con mis libros a aprovechar el tiempo y la luz. Ahora que se habla tanto de energía, y de la carestía de la energía, me pareció pertinente trasladarte a aquella penuria de luz y a aquel bombillo de madrugada. Y espero tu respuesta luminosa.

Auxilio a los poderosos – Por Juan Manuel Bethencourt

Mis observaciones sobre este fenómeno, la pobreza energética, tienen que ver sobre todo con el presente, apreciado maestro. Creo que fue el sociólogo Manuel Castells quien acuñó el concepto de Cuarto Mundo, en referencia a aquellos ciudadanos, nuestros vecinos, personas de nuestras ciudades, a las que vemos a diario, pero que se han visto descolgadas del circuito de las oportunidades (la oportunidad del empleo, sobre todo) y solamente aspiran a sobrevivir. Para ellos, el peligro de un desahucio o del corte del suministro eléctrico, al que haces referencia, supone tanto como vivir todo el tiempo bajo los efectos de la angustia. La desigualdad creciente es el mayor desafío de esta sociedad, querido Juan, porque la brecha entre los que tienen acceso a casi todo y los que de todo se ven privados no ha hecho más que incrementarse. Lo hizo, te recuerdo, incluso en los tiempos de bonanza económica, así que imagina en estos años atribulados de depresión cronificada. En el caso concreto del suministro eléctrico y su precio para el ciudadano, estamos ante una cuestión particularmente sangrante. El otro día escribía sobre ello apelando al concepto de expolio, que me parece muy de aplicación en el asunto. El recibo de la luz en España es caro porque los gobiernos, todos los gobiernos, así lo han decidido. No tiene tanto que ver con el coste real de la producción y distribución de la energía como con los cálculos trucados que el Ejecutivo central ha permitido a las grandes empresas eléctricas, al reconocerles cada kilovatio producido como si lo hubiera sido por el medio más costoso, que en el caso de las fuentes de producción tradicionales es el fuel. Así, pagando de más por lo que en realidad vale menos, el propio Reino de España ha acumulado una deuda colosal con cinco corporaciones privadas, y ahora pretende reducirla aplicándole una subida tras otra al ciudadano, incluido ese que corre peligro cierto de corte por impago. El entusiasmo del ministro Soria en su auxilio a los más poderosos es un clásico de nuestro tiempo.

Mensaje de Inicio

Un cordial saludo a todos. Desde hoy, 23 de diciembre de 2013, coincidiendo con mi 46 cumpleaños, inauguro está bitácora personal, en la que intentaré exponer mis acciones y reflexiones, tanto en mi actual condición de cargo público como en la del oficio de periodista, al que he dedicado 23 años de mi vida. Como se trata de una experiencia totalmente nueva para mí, vamos a ir haciendo camino día a día. En el punto de partida creo que se trata de un método útil para agrupar y sistematizar mis colaboraciones en diversos medios de comunicación, así como para exponer algunas actuaciones y pensamientos vinculados al ejercicio de la política. Gracias por todo y mis mejores deseos para el año que ya casi llega.